Bien, como ya comenté, este blog va sobre mi vida, por así decirlo.
Todo empezó cuando yo era una mocosa de 11 años que entraba en el instituto por primera vez. No conocía a nadie y estaba acojonada, mi mejor amiga Ana estaba en otro instituto y tenía muchas, muchas ganas de llorar. Veía a toda la gente pasar delante mía, desconocidos a mis ojos, y yo estaba parada en la entrada hasta que un tío gritó "LOS DE PRIMERO AL PATIO". Pues nada, me fui al patio y nos hicieron ponernos en fila mientras venían tres profesores y pasaban lista para asignarte la clase. La mía fue 1ºC.
Total, que ya en nuestra clase, me senté sola. Había mucha gente, para mí todos eran caras nuevas. Hablé con un par de chicas marroquíes, poca cosa la verdad. El primer día terminó, por fin, sólo me quedaban 9 meses más.
Al día siguiente creía que todo iba a ser igual que el día anterior. Me dirigía a la clase de Francés, que según en mi horario era la 315, MENTIRAAAAA. Estuve esperando un rato y no había ni Dios allí, así que me fui a buscar algún profesor. Encontré al que al día siguiente nos llevó al patio, y había tres chicas más preguntándole también, de mi clase. Entonces fui y le pregunté por la clase de Francés, y una de ellas me dijo que me acompañaba que sabía donde era. Así empezó mi amistad con María.
Poco a poco nos fuimos haciendo buenas no, buenísimas amigas. Empezamos a engancharnos a Tokio Hotel, ya sabéis, el grupo tan de moda hasta entonces. Eramos inseparables. Con el tiempo conocí a otras chicas, Patricia, Irene, Mía, Rocío... Mi prima estaba en 2º de la ESO, así que me hice amiga de sus amigas; Ángeles, Carolina, Rocío, Emy. Pero ninguna de ellas era como María. Había reemplazado el lugar de "mejor amiga" que Ana había ocupado tanto tiempo, ya que estar en diferentes institutos nos hizo distanciarnos bastante.
Era muy feliz en esa época, básicamente porque estaba cegada, muy muy cegada. Me dejé influenciar muchísimo por esa chica, tanto, que no hay día que no me arrepienta.
Bueno, eso es todo por este capítulo. La cosa no acaba aquí, claro está, que me quedan aún 5 años de mi vida que contar, y en una sola entrada como que no. Seguid leyendo, besos!
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